Cuando el grupo de presión de una comunidad arranca y para continuamente —lo que los técnicos llamamos «ciclado corto»— o no consigue mantener una presión estable, no es un capricho del equipo: es la señal de que algo se ha descompensado. Y conviene atenderlo pronto, porque cada arranque de más acorta la vida de las bombas y termina en una sustitución de urgencia que la comunidad paga cara.
Por qué arranca y para sin parar
Un grupo de sobreelevación bien ajustado arranca, presuriza y descansa. Cuando encadena arranques y paradas, la causa suele estar en uno de estos puntos:
- El calderín o vaso de expansión ha perdido su función. Si pierde la precarga de aire/nitrógeno o se rompe la membrana, el depósito se llena de agua. Como el agua no se comprime, cualquier consumo mínimo dispara la presión y para la bomba, y al instante cae y vuelve a arrancar. Es la causa más frecuente del ciclado corto.
- Presostatos mal ajustados. Si el diferencial entre la presión de arranque y la de paro es demasiado estrecho (debería rondar los 2 a 3 bar), el equipo conmuta sin descanso.
- Fugas en la red o válvula antirretorno defectuosa. Una fuga continua, o una válvula de retención que no cierra bien y deja retornar el agua al aljibe, hace que el grupo pierda presión y tenga que rearrancar.
- Variador de frecuencia desconfigurado o averiado. Un transductor de presión defectuoso o unas curvas de aceleración mal parametrizadas provocan inestabilidad en las bombas.
- Desgaste del rodete de la bomba. Por cavitación o desgaste de los impulsores, la bomba pierde rendimiento hidráulico y ya no mantiene la columna.
Lo que le cuesta a la comunidad
El ciclado corto no es solo un ruido molesto en el cuarto de bombas:
- Destruye los equipos: los arranques continuos sobrecalientan los motores, queman los contactores y acortan drásticamente la vida útil de las bombas.
- Ruido y golpes de ariete: vibraciones en los patinillos, golpeteo repetido en las tuberías generales y riesgo de rotura.
- Cortes y picos de presión: los vecinos notan variaciones bruscas de caudal y bajadas repentinas en grifos y duchas.
Qué revisamos
El diagnóstico correcto es metódico y se hace sobre el equipo en marcha:
- La presión de precarga del calderín en vacío, y el estado de la membrana.
- El tarado y la conmutación de los presostatos y de la sonda analógica.
- El estado de las válvulas antirretorno y la estanqueidad del colector de impulsión.
- La rotación y el equilibrado de horas entre las bombas, para que trabajen por igual.
El mantenimiento preventivo sale a cuenta
Revisar el grupo de forma periódica evita el fallo en cadena: previene derrames de agua, mantiene la presión estable en todo el edificio y puede ahorrar hasta un 30% de consumo eléctrico frente a un equipo que trabaja mal. Sobre todo, evita la sustitución de emergencia de unas bombas quemadas, que siempre llega en el peor momento y al precio más alto.
Lo hacemos en tu comunidad
En Verano Instalaciones trabajamos el mantenimiento y la reparación de grupos de presión en comunidades de la Comunidad de Madrid: diagnóstico del ciclado, ajuste de presostatos y variador, reposición de calderín y sustitución de bombas cuando toca, con un plan preventivo que deja el cuarto de bombas bajo control.