Es una de las mejoras con mejor relación coste-beneficio en una comunidad y, sin embargo, de las más olvidadas: aislar las tuberías de calefacción y de agua caliente. Cada metro de tubo caliente sin aislar regala energía al aire de la sala de calderas o del patinillo. Aislarlo ahorra combustible todo el invierno y, además, es obligatorio.
Por qué se pierde energía por las tuberías
El agua que sale de la caldera viaja caliente hasta los radiadores y hasta los grifos. Por el camino, si la tubería está desnuda, cede calor al ambiente. Esa energía perdida se paga igual: la caldera tiene que trabajar más para compensar. En una instalación central, con decenas de metros de tubería, la suma a lo largo de la temporada es considerable.
Qué exige la normativa
No es solo una recomendación de ahorro. El RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios) obliga a aislar térmicamente las redes de tuberías y los equipos que transportan fluidos calientes o fríos, con espesores mínimos que dependen del diámetro de la tubería y de la temperatura del fluido. Una instalación con tramos sin aislar no cumple.
El aislamiento también evita condensaciones en las tuberías de agua fría y protege frente a congelaciones en tramos expuestos.
Dónde suele faltar o estar deteriorado
- Sala de calderas: tramos, válvulas y colectores que quedaron sin coquilla o que se retiró en una reparación y no se repuso.
- Montantes y patinillos: verticales de calefacción y ACS que recorren el edificio.
- Garajes y cubiertas: tramos a la vista, expuestos al frío.
- Después de una avería: es habitual reparar la tubería y olvidar reponer el aislamiento en ese tramo.
Qué gana la comunidad al aislar
- Ahorro de combustible: menos pérdidas significan menos consumo para la misma temperatura.
- Más confort: el agua caliente llega antes y a mejor temperatura a los puntos alejados.
- Cumplimiento del RITE y una instalación en regla ante una inspección.
- Menos condensaciones y riesgo de congelación en los tramos expuestos.
Cómo revisarlo
Basta una inspección de la sala de calderas y de los tramos accesibles: comprobar que las coquillas están completas, en buen estado y bien selladas, y anotar los tramos desnudos o deteriorados. Es un buen complemento de la puesta a punto antes del invierno, que vemos en preparar la calefacción central antes del invierno.
Qué conviene hacer como administrador
- Incluir la revisión del aislamiento en el mantenimiento de la instalación térmica.
- Reponer coquillas donde falten o estén dañadas, empezando por la sala de calderas.
- Dejar constancia de la actuación para acreditar el cumplimiento.
Trabajamos comunidades en la Comunidad de Madrid. Si quieres revisar y mejorar el aislamiento de la instalación térmica de tus comunidades, cuéntanos el caso.