La piscina es, probablemente, la instalación que más ilusión genera entre los vecinos y la que más quebraderos de cabeza da al administrador. Abre pocas semanas al año, pero concentra responsabilidades sanitarias importantes y no admite improvisación: un agua mal tratada o un parámetro fuera de rango pueden obligar a cerrar el vaso en plena temporada. Esta es una guía práctica de cómo preparar la apertura y mantener el agua de una piscina comunitaria en Madrid.
La normativa que hay que tener presente
Dos normas marcan el terreno de juego. A nivel estatal, el Real Decreto 742/2013, que establece los criterios técnico-sanitarios de las piscinas: regula la calidad del agua, los valores que hay que respetar, la frecuencia de los análisis y, muy importante, obliga al titular a disponer de un protocolo de autocontrol en la propia instalación.
A nivel autonómico, conviene corregir un error muy extendido: en la Comunidad de Madrid ya no está vigente el antiguo Decreto 80/1998. La norma que se aplica es el Decreto 99/2024, en vigor desde el 1 de noviembre de 2024, que deroga la normativa anterior, desarrolla y complementa el real decreto estatal y amplía el ámbito a instalaciones como las bañeras de hidromasaje. Si algún documento de la comunidad todavía cita el 80/1998, está desactualizado.
Los parámetros del agua que exige el autocontrol
El autocontrol no es burocracia: es lo que garantiza que bañarse en esa agua es seguro. Los valores de referencia del Real Decreto 742/2013 que la comunidad debe vigilar son, en lo esencial:
- pH entre 7,2 y 8,0. Es el equilibrio del agua; fuera de rango, el desinfectante pierde eficacia y el agua puede irritar.
- Cloro libre residual entre 0,5 y 2,0 mg/L cuando se desinfecta con cloro. Es el desinfectante «activo» disponible en el agua.
- Cloro combinado por debajo de 0,6 mg/L. Es el que genera el olor fuerte y la irritación de ojos; un valor alto indica que el agua está «cansada».
- Potencial redox entre 250 y 900 mV.
Los análisis de rutina (pH, desinfectante, transparencia) se hacen a diario durante la temporada, y los controles más completos, con periodicidad mensual. Todo queda registrado: ese registro es la prueba de que la comunidad ha actuado con diligencia si algún día hay una inspección o una reclamación.
La apertura de temporada, paso a paso
Poner la piscina a punto antes del verano es mucho más que quitar la lona. Un buen protocolo de apertura incluye:
- Vaciado y limpieza del vaso: retirar la suciedad acumulada durante el invierno y revisar el estado del revestimiento y las juntas.
- Revisión de la depuradora: comprobar la bomba, el prefiltro y, sobre todo, el filtro de arena, haciéndole un lavado a contracorriente o sustituyendo la arena si está apelmazada o agotada.
- Puesta a punto de la dosificación: verificar que los sistemas automáticos de cloro y pH funcionan y están bien calibrados.
- Llenado y equilibrado químico: ajustar pH y cloración hasta dejar el agua dentro de los valores reglamentarios antes de abrir al baño.
- Elementos de seguridad: escaleras, duchas, señalización y profundidades, todo revisado.
Desde el momento de la apertura, el autocontrol y sus registros entran en funcionamiento. Llegar a junio con la depuradora revisada y el agua equilibrada evita el clásico sobresalto de abrir la piscina con el agua verde y a los vecinos preguntando por qué.
Durante la temporada: constancia, no heroicidades
Una piscina comunitaria bien llevada no necesita grandes intervenciones, sino constancia: controlar los parámetros a diario, ajustar la dosificación, limpiar los filtros, mantener la recirculación y anotarlo todo. Es precisamente esa rutina la que evita los cierres por agua fuera de norma y los gastos imprevistos a mitad de verano.
Cómo lo gestionamos para la comunidad
En nuestros servicios para administradores de fincas en Madrid nos ocupamos de la piscina de principio a fin de temporada: apertura completa con revisión de depuradora y filtros, puesta a punto química del agua, control de parámetros conforme al Real Decreto 742/2013 y al Decreto 99/2024 de la Comunidad de Madrid, y el registro de autocontrol listo para cualquier inspección. Y al cerrar, dejamos la instalación invernada para que el año siguiente la apertura sea fácil.
¿Preparas la temporada de piscina de tus comunidades?
Si gestionas comunidades con piscina en Madrid y quieres llegar al verano con el agua y los registros en regla, te ayudamos a planificar la temporada. Escríbenos desde el formulario de contacto o llámanos al 91 328 60 02.